Gominolas World

  • Home
  • Features
    • Shortcodes
    • Sitemap
    • Error Page
  • Seo Service
  • Documentation
  • Download This Template

CATEGORY >

De siglas va la cosa. NO ME QUIERO EXTENDER. Vale, esto no son siglas, pero con escribir un poco en mayúscula y poner cara trágica frente a las palabras, como si más allá de ellas hubieran otras, gana mucho más en siglas. ¿O no?

El mundo que me rodea funciona, de alguna forma que yo todavía no he podido entender, pero funciona. Por ello, creo que este mundo cibernético que me he creado no puede estar exento de una buena dosis de realidad y de noticias del día, que aunque las traigo como si fueran semillas de oro, en verdad siempre he pensado que hacen falta para poder caminar sin que te atropellen.

Muchas veces he pensado en la cantidad de cosas que deberíamos saber. Quiero decir, Sherlock Holmes no sabía que La Tierra giraba alrededor del Sol y su lógica para eludir la información era sencilla: si no fuera así, es algo que no afecta en absoluto a la vida de los demás. Yo estudio Física y si me pongo a pensar, que La Tierra o el Sol sean el centro orbital no supone ningún problema. ¿Ley gravitacional? No hay problema. ¿Relatividad? No hay problema. ¿Dónde está el problema? ¿Leyes de Kepler? Para lo que sirven... Así que, al descubrir que después de mucho pensarlo, no sirve de nada, me he puesto a pensar en las cosas de la vida que se supone tienes que saber y que, a la larga, no sirven de nada.

Tenía pensado hacer un extenso desarrollo de cada una de estas leyes que nos han traído de cabeza los últimos días. Libertad de expresión, censura en las redes sociales, descargas ilegales, represalias... Nada de eso afecta en absoluto a la vida de los demás. Pensadlo con claridad, Internet es algo creado por y para el hombre, no es algo que estaba en la naturaleza en disposición de todos. Con Internet haces y deshaces lo que quieres, ¿y qué con eso? ¿Vulneran tu libertad de expresión por cerrar Megaupload? No, lo único que hacen es que no cometas actos delictivos, te cierran una web en la que la gran mayoría de archivos son de contenido sospechoso y para tu casa. ¿Te afecta? Y no vale decir que ahora te cuesta el doble descargarte las cosas, porque si te quejas lo suficientemente alto como para hacerte oír, los argumentos tienen que ser lo suficientemente buenos.

Yo no voy a entrar al trapo de que quieran censurar a las personas en Internet. Los gobiernos existen de siempre y si no te gustan sus leyes haberlas cambiado mucho de antes de hacer cosas que no se debían haber hecho. Tampoco voy a entrar en que la plataforma erigida para quejarse, Anonymous, se decida a cometer actos delictivos para reclamar derechos, porque es darle de su propia medicina, pero siempre se ha dicho que no hay que hacerle a los demás lo que uno no quiere que le hagan. Ni voy a entrar a enumerar estas leyes y explicar lo que vienen significando cada una de ellas, que era lo que en un principio iba a hacer.

No se llama inconsciencia, señores, que lo veo venir. Simplemente necesito que alguien lo suficientemente capacitado se digne a explicarme, de buena forma, las razones que tengo para perder el tiempo explicándole a la gente lo que supone cada una de estas leyes y las cosas buenas y malas que se están haciendo alrededor de ellas. Cada uno entiende en estas leyes lo que quiere, lo que pretende sustraer para luego alzarse en una rebelión un tanto estúpida. No consiste en que dé igual saber si La Tierra es el centro orbital o lo es el Sol, porque es un dato irrelevante, se trata de que sea cual sea la verdad, cada quien escogerá La Tierra o el Sol como le venga en gana, a pesar de todo.

Así que ven, si quieres que te explique algo de astronomía y del Sistema Solar, puedo darte la explicación. Puede que no nos sirva de nada a ninguno, pero es algo que te puedo explicar y luego puedes borrar para tener espacio para cosas más importantes. Si no quieres la explicación sino TÚ explicación, en realidad da igual que te explique el Sistema Solar y de nuevo estaríamos afirmando que es un dato que no nos afecta a ninguno de nosotros. ¿Sabéis por donde voy?

Nada nos afecta, muchos datos que tenemos almacenados como hechos de gran relevancia, como cosas que hay que saber, como actos impepinables de la vida que nadie debe pasar por alto, como datos de culto; en realidad no son nada. ¡Olvídate de ellos! Dime si en algún momento de tu vida práctica vas a obtener algo con ellos, algo sustancioso. Decididamente si eres astrónomo o similar puedes apartarte de esta conversación, esta claro que vives del Sistema Solar.

Y como nada nos afecta, en verdad cada uno tiene en su base de datos cosas de vital importancia. Para mí, la ley SINDE, SOPA, PIPA o lo que más quiera unirse no es de vital importancia. No me cambia ni cambiará la vida, tardo más en descargarme las cosas, tengo que usar métodos alternativos, sí, pero para eso no necesito saber qué es todo eso, simplemente que Megaupload cerró y que tengo que buscarme otra cosa.

Es simple. No consiste en saber mucho de poco, poco de mucho, o mucho de muchas cosas. Consiste en saber de lo que tienes que saber, sea mucho o poco o les sirve a los demás. Simple, sé de lo que tengas que saber, no de lo que supuestamente es necesario saber.

Share on:
No es que esté especialmente apurada. A pesar de que sea 31 de Enero y que, la verdad, no haya cumplido mucho eso de pasar por aquí, simplemente quiero dejar constancia de que no estoy apurada. Lo digo para un futuro próximo, por si algún día me paso por aquí recordar que en realidad no estaba apurada. No he tomado café, lo juro, y a pesar de que empiezo las clases la semana que viene, mi estado acelerado no se debe a ello. De hecho, ni siquiera sé por qué tengo un estado acelerado, simplemente me parece buena idea dejarlo aquí para tener constancia de que no estaba apurada pero sí un poco acelerada.

El otro día estuve leyendo. Leo las cosas que he escrito muchos años atrás porque pienso que así puedo aprender de mí misma. No creo que sea broma este anuncio televisivo de “desaprender”, en realidad creo que esto se puede dar con más frecuencia de la que creemos. Yo leo lo que escribí hace dos años y me maravillo con mi prosa y pienso que actualmente ese es un don del que carezco o que fui perdiendo por el camino. Pero una, a la larga, se da cuenta de que la vida absorbe la vitalidad y que se vuelve más práctica. Tenía una profesora que decía: “puntos sí, comas no”, y yo siempre he sido mucho de comas por todas partes, pero últimamente veo en los puntos mucho más pragmatismo. Escribes algo y lo termines, continúas con otra cosa como si nada. Así, idea tras otra, nada se amontona, nada parece crear una telaraña interminable de ideas, historias concisas, comentarios abstractos. Practicidad.

A pesar de haber perdido un don, o de por lo menos creer eso, todavía me sigue entusiasmando el hecho de escribir. Hoy tengo la vena literaria porque hacía tiempo que no tenía la oportunidad de ello. Siempre sostengo el hecho de que no escribo todo lo que quisiera por las clases, el estudio, los exámenes y demás, y ahora que estoy de buenas vacaciones no tenía una excusa muy buena como para impedir que eso sucediera. Megaupload me ha dado esa excusa y aunque yo pensara: bueno, definitivamente ni estando de vacaciones puedo escribir, me ha dado ese gusanillo de posar los dedos sobre el teclado. Y así ha sido, me ha costado lo mío, ya que estoy terminando mis vacaciones y he perdido todos los días viendo televisión y leyendo, esto último mucho más fructífero que lo anterior. Estoy bastante emocionada con el hecho de estar escribiendo en estos instantes, aunque no esté diciendo nada. Siempre he dicho que muchas palabras son un desperdicio y aquí me hallo, mareando la perdiz sin decir gran cosa pero queriendo expresar toda mi emoción. Paja, que se llama.

Pero supongo que todas las cosas consisten en eso. Cuando uno quiere aprender a expresarse mejor lee mucho, y a su vez esto le sirve para mejorar muchos aspectos lingüísticos de su vida. Yo quiero volver a escribir como escribía antes, a tener esas ideas renacentistas y esto sólo puedo conseguirlo escribiendo sin parar. Puede que el resultado no sea el que yo espero, pero siempre queda el intento y una buena dosis de humildad para afrontar de nuevo el reto desde otra perspectiva. Yo me propongo escribir como nunca, decir las cosas que nunca dije y ser un poco más descarada en mi vida. ¿Qué os proponéis vosotros?
 
Share on:
La gente busca siempre con ansia la libertad y, en ocasiones como esta, la libertad de que nadie sepa de tu existencia. No ser libre, sino estar encerrado en tu mundo particular sin que nadie tenga derecho a entrar. Así me siento yo y así creo que para eso nació este blog, con la idea de ser libre, de decir cosas que no quiero decir pero que necesito hacerlo, para compartir momentos con nadie, para comunicar situaciones o pensamientos que no le diría a nadie conocido, pero que a un completo extraño me importa más bien pimiento y medio contárselo. Ésa es la historia.

Cuando descubrí Twitter hará ya un par de años, menos que los que lleva este blog en marcha, pensé que era una herramienta inútil hasta que descubrí que podía hacer de él un blog mucho más personal y simplista. Podría compartir pensamientos rápidos con cualquier desconocido en cualquier momento, cosas que a mí me parecen insustanciales pero que merecen la pena compartir, indirectas hacia personas que no son capaces de entender ciertas situaciones y, ya de paso, poner verde a quien crea conveniente y relacionarme con algunos que dejen de ser tan desconocidos pero que entienden los motivos de por qué yo, al igual que ellos, escribo incoherencias por el simple hecho de compartir.

Sé que la libertad nace de mi percepción y que puedo seguir escribiendo lo que me plazca en cualquier momento, y eso hago, pero siempre con un pensamiento que no me tendría que rondar por la cabeza “esto no que lo pueden leer”. ¡No debería ser así! Gozaba de una libertad de expresión perfecta, como aquí, podía simplemente escribir sobre mí y quedarme en este rinconcito en el que puedo contar todas las estupideces que rondan por mi mente. Porque no son cosas importantes (la mayoría de las veces), no son cosas con las que uno puede debatir o de las que sacar grandes conclusiones elocuentes; es un sencillo desahogo, una forma de compartir pensamientos o ideas que, puede, alguien las comparta también conmigo.

Estoy empezando a dejar de escribir cosas en el Twitter porque sé que ahora hay gente que quizás no quiero que lea ciertas cosas. Estoy empezando a seleccionar qué comentarios puedo poner sin tener que comerme la cabeza y cuales sé que serán objeto de crítica. Quiero escribir con libertad y aunque aquí sé que eso lo tengo asegurado, que un espacio tan poco fortificado y abierto a todos no es nada seguro para la intimidad, nadie se molesta. Porque esto no es una comunidad y, aunque me duela, en Twitter se puede meter cualquiera sin que puedas decirle que no. Ahora entiendo las consecuencias de una red social tan abierta a cualquier persona y tan poco personal. Quiero poder volver a esos momentos en los que andaba por la calle y escribía sobre cualquier cosa, ¿qué pasa si escribo 30 tweets en cinco minutos? ¿Qué si de todo lo que digo nada tiene sentido y son tonterías? Nadie dijo que Twitter estaba hecho para escribir cosas interesantes. ¡Por favor! Si los famosos tienen tweets para escribir chorraditas y comunicarse con sus fans. ¿Por qué tengo yo que decir cosas impresionantes? No es una red para ponerte en contacto con grandes empresas que ofertan trabajo, no es un casting de inteligencia ni una tesis doctoral. Quiero mi libertad para escribir de lo que quiero y cuando quiero, pero sobre todo quiero mi libertad para escribir dónde quiero sin que ello suponga que me tengo que ocultar de los demás.

Mientras, aquí, todavía sigo pensando que tengo un hueco de respiración, que no todo está perdido y que de todas formas eso no me basta. Porque aquí tengo mi espacio porque sé que nadie lo lee, es un diario cibernético, un pensadero donde reposar. Pero ya me he acostumbrado, me he acostumbrado al Twitter, a esos momentos en los que escribes cosas porque las piensas y hay personas que también piensan lo mismo, algunos se dignan a responderte, a entablar conversaciones con extraños por compartir sólo una idea. A esos momentos en los que a los demás les gusta lo que escribes a pesar de que otros te digan que es estúpido y sin sentido. A esos momentos en los que poderse desahogar, escribir sin tener que narrar cosas que te suceden, instantes concretos donde una frase es suficiente para narrar todo lo que te acecha en el cuerpo y, quizás, si está dirigido hacia alguien que esa persona pueda llegar a entenderlo.

Pero la libertad de expresión, actualmente, se tiene que buscar a escondidas. La libertad de expresión no se encuentra en aquellos lugares donde dices lo que piensas y los demás se comunican contigo, ahora la libertad de expresión se encuentra donde puedes escribir todo lo que quieras a pesar de que nadie se vaya a enterar. Libertad de expresión encerrada, como aquella libertad que se veía a escondidas entre unos pocos, de la que sólo gozaban aquellos que escribían por escribir, que tenían ideas y que simplemente querían compartir para sacar del estupor a unos pocos. Y cuando consigues que algunos se unan a la libertad, otros vienen pisoteándola. Me da igual lo que piense la gente, voy a seguir twitteando, con toda probabilidad lo haré censurándome a mí misma por si acaso (de hecho, alguna trampa he hecho ya) esperando que, en algún momento, el divertimento de algunos se agote y de paso a una verdadera libertad.
Share on:
La gente dedica tiempos de su año, antes de que termine, a sus propósitos de año nuevo. Mi padre me dijo el año pasado (...) que en Enero los gimnasios tienen su temporada alta pero que en Febrero están igual de vacíos que siempre, debido a eso llamado propósito de año nuevo que tiene la característica de durar poco tiempo, vamos, de ser efímero como la vida de una mariposa, que suena muy bien pero aquí hablando de gimnasios ya no es tan poético como parece.

Yo, este año, me he propuesto no tener propósitos de Año Nuevo. Así que, en esta entrada no voy a hablar de los propósitos. ¡Ja! Os he timado, os jodéis, la vida es así de cabrona siempre te esperas una cosa y termina resultando otra así que esta primera lección del año va de gratis y vais espabilando tempranamente.

Hoy estoy especialmente chispeante. Me he despertado esta mañana medio tonta, mi hermana me ha pedido una chaqueta que tenía delante de mis narices y me ha dado por revolver toda la maleta como si no hubiera mañana. Bueno, le he alegrado el día cuanto menos. Y a vosotros os la jodo, sé que no vais a pasar todo el día mediando sobre esta lección tan banal que os he dado, creo que de hecho la olvidaréis pasados unos cinco minutos después de haber leído esta entrada. Pero ya sabéis, va de gratis así que no os cuenta nada dejarla tirada en la cuneta.

Y como no tengo propósitos de Año Nuevo, me intereso por los ajenos. A mí siempre se me ha notado la tendencia cotilla que tengo y de nada me vale ocultarla. Quiero saber a qué aspira la gente, que estupideces ha inventado este año y cuántas cosas no van a cumplir. Tengo una mente perversa, ¿eh? Como siga así conquistaré el mundo a base de maldad.

Y entre propósito y propósito ajeno, yo sigo escribiendo. Este año, por lo visto, no tengo nada que me impida escribir en Enero así que toco las narices desde pronto. Y ya con obligaciones, de hecho, porque me he propuesto escribir sobre unas cuantas cosas que ya sabéis, a pesar de que parecen inteligentes y llamativas, terminas olvidándolas con la misma rapidez que vienen.

Sin embargo, antes de irme, os dejo con una entrada para el recuerdo. Me dio que pensar cuando la he vuelto a releer y en su momento, por lo visto, también la pensé mucho. Es una entrada bastante esquizofrénica, de esas que son las que mejor me salen, así que espero que la disfrutéis. Se llama “El tiempo que pasé pensando” y podéis entrar aquí.
 
Share on:
¡Feliz Año Nuevo! Tenía unas ganas terribles de decirlo, ¿sabéis? Porque odio que la gente felicite y requetefelicite las fiestas. Yo no lo hago nunca pero por tocar un poco las narices ahora me ha dado por vivificar todo lo que se me ocurre y felicitar el año nuevo a todo el mundo. Quien sabe, a lo mejor es la única oportunidad que tengo de felicitar el año nuevo...

Tengo varias tesis que exponer. La primera es una realidad como una casa y no soy la única que lo sabe ni la única que lo vive. Pero como soy una de las pocas que tiene blog, lo escribo y tan agusto (ahora mismo el Word me acaba de decir que esta palabra no existe, menudo ignorante). Mi tesis: la gente felicita mucho. Sí, y lo hace además sin ningún criterio porque hay veces que alguien sólo te habla en todo el año para felicitarte. No te suena ya su cara después de tanto tiempo y ni te has preocupado siquiera en saber de su vida (y, recíprocamente, la persona tampoco se ha preocupado por ti) pero ahí tienes la felicitación.

La segunda tesis: los problemas de los abstemios en las fiestas. Y esta sí es una tesis elaborada, no simplemente una teoría o un breve párrafo narrativo. Pero como no quiero que nos den las uvas (...) desarrollando toda la tesis haré un pequeño resumen de la misma. Me di cuenta en Año Nuevo saliendo de fiesta como cualquier mochuelo que las personas que no beben lo pasan muy mal. Y me refiero a personas que no beben por personas que no beben nunca, sin incluir aquellos que algún día no les apetece porque éstos lo sufren a veces, mientras que los primeros siempre. La gente tiende a hacer botellón y estoy completamente a favor porque soy seguidora de aquellos que se dignan a ahorrar.

Pero hay algo sorprendente en esto de hacer botellón: los tiempos. ¿Me puede alguien explicar por qué se pasan quinientas horas haciendo botellón? Si con dos horitas como mucho te tiene que dar. Y ya me estoy excediendo, que para beber tampoco necesita uno mucho tiempo, quince minutos para que te bebas relajado el vaso y te estoy poniendo ya borracho. Pero claro, cuando uno empieza a empinar no distingue el paso del tiempo y todo le parece gracioso, divertido y genial. Y a mí también, me río mucho cuando acompaño a la gente de botellón porque entre copita y copita las charlas son entretenidas, pero cuando descubres que por esto siempre llegas tarde a las fiestas y al final no puedes entrar a ninguna o te quedas escaso con el tiempo, te toca los cojones. Y es que los borrachos se lo habrán pasado bien y tendrán el alcohol tan en sangre que no les molesta ni que sus madres los persigan por la ciudad, pero a una servidora que está en plenas capacidades mentales le sienta como una patada en el culo que lo único que puede disfrutar (que es el baile) se le quede por el camino.

Así que yo propongo una teoría buena, que en las discotecas se ponga una zona de botellón, donde pongan el alcohol a buen precio para que la gente consuma y mientras, aquellos no tan consumidores, puedan bailar con felicidad y alevosía a la vez que disfrutan de la borrachera de los amigos.
Share on:
  • ← Previous post
  • Next Post →
  • Este blog está lleno de ideas que se me pasan por la cabeza. La intención (la mayoría de las veces) no es ofender.
  • Hola, mi nombre es Ruth y soy ingeniera aeronáutica, residente en Madrid (España)
140x140

Ruth Salinas

Founder of the website
Facebook Twitter Instagram Spotify
Labels
  • Abril
  • Adiós
  • Año
  • Cambios
  • Diciembre
  • Enero
  • Sentimientos
latest posts
latest comments

Popular Posts

    Cheshire Cat (Gato Risón) Cheshire Cat (Gato Risón)
    no image Transhumanismo
    Igual no somos tan brillantes Igual no somos tan brillantes
    no image School Days
    no image Vivir en la parra
    no image Un año y once meses
    Crazy La La Land Crazy La La Land
    No me malinterpretes... No me malinterpretes...
    no image Hobbies malos
    no image Cuando quieres matar a alguien
Powered by Blogger.

Contact Form

Name

Email *

Message *

Este blog está creado para expresar mis ideas y compartir mi vida y mi forma de pensar. No dudes en compartir tus pensamientos conmigo y en darme feedback por las redes sociales.

Facebook Twitter Instagram

Gominolas World

  • Home
Created By SoraTemplates | Distributed By MyBloggerThemes