Ser importante

16 agosto 2014
A veces hay personas en tu vida que son importantes. El primer dilema que te puedes encontrar ante esto es: ¿qué es ser importante? Supongo que para algunos ser importante es una cosa, y para otros puede que algo totalmente distinto. No creo que la mayoría nos pongamos de acuerdo para hacer una buena definición de importante, de ésas que se sienten y no que vienen en un diccionario. Sin embargo, probablemente, aunque una persona no comparta contigo la definición de importante, entenderá por qué motivos una persona es importante para ti. Es lo bonito de la importancia, es capaz de transmitirse a quien sea.

La definición de alguien importante para mí es un muy extensa y variada. Una persona importante es alguien con el que no podrías vivir tu vida, alguien que sabes que si no está presente, hace que tu mundo cambie de forma significativa. Si esa persona no está tu vida cambia radicalmente, no es algo que se te pueda ir pasando conforme los días se suceden, es algo que notarás siempre.

Vivir lejos de esa persona no es un impedimento para que sea importante o no. Otra de las cualidades que creo debe tener una persona importante en tu vida es alguien que aunque desaparezca, aunque no la veas nunca y no sepas nada de ella durante meses o años, sigue estando presente de alguna manera. Puede ser mediante algún recuerdo nostálgico o también si cuando, tras mucho tiempo de inexistencia, tan solo su aparición o algún comentario – un mismo hola – te hace sonreír o hace que los recuerdos y sentimientos te golpeen sin quererlo.

A pesar de lo bonito que debe ser tener a alguien importante en tu vida, tan bueno como malo puede llegar a ser. Supongo que sólo las personas importantes serán capaces de crearte los peores males en la vida, hacerte pasar malos momentos que te duren mucho tiempo o angustiarte porque desestructuran tu vida queriendo o no. Hay veces que es necesario asumir que lo malo que te pueda tocar por tener a alguien importante en tu lado es algo con lo que debes vivir con tal de tener la experiencia de la importancia. Y es que no creo que sea mejor olvidarse de tener a alguien importante contigo con tal de no pasar angustias.

Rara vez me paro a pensar en estas cosas, supongo porque tengo personas importantes en mi vida que, por suerte, no me dan quebraderos de cabeza; las pocas que sí lo hacen son rápidamente suprimidas de mi cabeza para que no me angustien más tiempo del necesario, bastante lo harán ya cuando reaparezcan. Aún así, en ocasiones sí me paro a pensar en si habrán personas en este mundo que no tengan a absolutamente nadie importante en su vida. Me imagino que sí, lo que no logro imaginarme es cómo debe ser. Como seres sociables que somos entiendo que, aunque sea para malas, siempre es mejor tener a alguien importante que no tener nada.

Gracias por confiar en Movistar

01 julio 2014
Llevo escuchando este mensaje sin parar durante este día y medio. ¿Motivo? Más les vale que me repitan que tengo que confiar en ellos porque sus actos no lo demuestran en absoluto. El mundo de las redes es algo curioso. Tan curioso como que no te funcione el WiFi en casa, llames a Movistar y terminas con un parte técnico y sin red, ni WiFi ni cable (y da gracias que de rebote no te quitan los datos del móvil por la incompetencia).

Pero como todos sabemos ya, Movistar (y supongo que el resto de líneas telefónicas) arregla las cosas de manera muy sencilla: viene un técnico a casa y te cambia el router. Listo. Con eso se lleva todos los fantasmas y ratones muertos de tu router como si fuera la panacea. Tan práctico como que te saquen un riñón y te metan otro, a ver si así todo sale a pedir de boca.

Me ha durado la alegría de mi conexión WiFi aproximadamente una hora. Lo justo para que el técnico ya haya llegado a su casa sabedor de haber hecho un buen trabajo sin ser consciente de que por detrás estoy metiendo otro parte técnico porque, sorpresa, vuelvo a no tener WiFi.

Lo bueno de los técnicos de Movistar es que se llevan bastante mal con los de atención al cliente. Normal, teniendo en cuenta que estos últimos son unos completos incompetentes y ellos por lo menos vienen a casa y toquetean un par de cacharritos. Creo que la diferencia entre lo que hacen los técnicos de Movistar y yo es que ellos pueden traerme muchos routers gratuitamente, y yo me tendría que movilizar y pagar por uno de ellos en una tienda.

El estado actual de mi línea es: funciono… O no. Y debo dar gracias por ello, por lo visto. Todo volvió a la normalidad de forma esporádica hasta que hace un día volvió a fallar el WiFi, para que no me relajara en mi ambiente tecnológico doméstico. Mi estado actual es: con un cable de red en la mano. Y así me encontré ayer para sacar las entradas de la TLP. Pegada al mueble del salón como si se me hubieran caído mil euros por detrás, con el cable bien sujeto al portátil y rezando porque los problemas en mi línea se hubiesen reducido definitivamente y, al menos, sólo al WiFi y no incluyesen una línea con tendencias a caerse eventualmente.

Lo bueno de mi red es que es autosuficiente. Falla y si al día siguiente me voy de casa, cuando vuelvo está arreglada por ella sola. Ha decidido confiar en sí misma, que gente confiando en Movistar hay mucha y, por desgracia, ellos no saben que es la confianza más desperdiciada de toda su vida. Gracias por confiar en que hay gente que confía, porque los muy escépticos como nosotros estamos esperando a ser unos genios de la tecnología para hacernos nuestra propia línea.

Nunca hemos vivido una guerra

29 mayo 2014
No tenemos ni idea de nada. Primer hecho indiscutible. Y a pesar de esto tenemos la obligación de opinar sobre todo porque transmite interés por lo que nos rodea, aire de pertenencia y necesidad de motivación. ¿Es relevante? Puede parecer extravagante que si a una persona le preguntasen sobre algo, ésta contestara sinceramente que no tiene ninguna opinión al respecto; puede parecer castigable que, por otro derrotero, tenga un punto de vista radical (en cualquier sentido de la palabra) o podría decirse incluso hilarante.

No sabemos nada de todo. Creemos que tenemos un juicio supremo o una capacidad robótica para imaginar una situación y saberlo completamente todo sobre nuestra hipotética e imaginara respuesta durante dicha situación. La verdad es que no hemos vivido una guerra, un videojuego no logra que sepas disparar, las noticias no te explican por qué es o no necesario que alguien apriete el gatillo, los profesores no te enseñan las necesidades de la pérdida de vidas.

No hemos vivido una guerra. Para bien o para mal no sabemos si las consecuencias de la misma nos benefician o nos destruyen, si tenemos que olvidarnos de todo lo que nos rodea y luchar por un sentido mayor, si las bombas caerán sobre tu tejado o tu hermano será quien se las tire al vecino. Podemos decir si estamos a favor o no de la guerra, si participaríamos en una, si nos gustaría que fuera una opción como otra cualquiera, pero no podemos acertar hasta probar.

Hay personas que dicen que si estallase la guerra cogerían a su familia y se irían lejos para no volver. No saben si para salvar a su familia tendrán que lidiar con la guerra por el camino, o si tomar parte en ella para conseguirlo.

Hay personas que dicen que las consecuencias de una guerra son justificación suficiente como para no empezarla. No saben si para lograr algo necesario al final no hay otro camino que el daño colateral. No saben si habrán otros que opinen que la guerra es un cruel beneficio del que luego abastecerse.

¿Qué creo yo? Creo que la guerra es necesaria y que siempre lo ha sido. La ley de la naturaleza, todos sabemos pegarnos y emplear la violencia para obtener un añadido, incluso aunque nunca hayamos hecho uso de ella. Todos sabemos respetar a alguien cuando hay una supremacía en la batalla, todos sabemos ser aliados por un interés común.

Las grandes genialidades (en todos los aspectos) provienen de la guerra. No quiero hacer juicios de valor, hablemos de genialidades de forma objetiva, independientes de los gustos de cada uno Creo que yo podría participar en una guerra y quedarme voluntariamente para vivirla. Pero no lo sé, igual mi miedo es superior a mi fantasía de deber. Quiero saberlo y por eso me estoy encaminando a descubrirlo.

Nunca hemos vivido una guerra pero probablemente no muramos sin ser contemporáneos de una. Nunca seremos partícipes de bastantes cosas sobre las que opinemos. No podemos vivirlo todo, así que si algo te llama la atención más que el resto, encamínate hacia ello. Necesitamos a más gente sabiendo de lo que habla que a personas que opinan sobre todo.

No hemos vivido una guerra, pero sabemos que se ganan haciendo daño de verdad, siendo pensativo y actuando cuando es necesario y de forma certera. Luchando por los que lo dan todo y dependen de ti, por los que te han apoyado. Como la vida. Como una vida en guerra. Como la guerra.