Lo que dejamos atrás

22 septiembre 2014
El orgullo de mirar hacia atrás y ver lo que has dejado es algo que nos ha pasado alguna vez. Te alegra saber que hiciste lo correcto abandonando esto o aquello, miras a los que compartieron pasado contigo - y se han quedado en el camino - de otra forma, como una confirmación de tus logros, una prueba de que dejaste las ruinas de una ciudad y construiste otra por tu cuenta.

La capacidad de desprenderse no es algo sencillo y mucho menos innato. Puede ser por nuestro afán obsesivo de controlarlo todo, de necesidad insatisfecha constante, de posesión ilógica... hay mil y un motivos por los que no desechar y mirar hacia delante, cada cual más complejo e interesante. En mi caso, por si alguien le inteeresa, es la posesión. Si mis riquezas se midieran por todo lo que yo considero que me pertenece de alguna manera, la reina de Inglaterra me envidiaría. Aún así, siempre es bueno tener claro que por mucho que desarrolles sensación obsesiva, no es más que eso, y puedes seguir disfrutando de mirar hacia atrás con orgullo.

El problema acontece cuando eso no se produce. ¿Qué pasa con lo que debe pero no quieres que permanezca atrás? Hace un par de días leí un libro llamado "¿Quién se ha llevado mi queso?", que habla de las formas de afrontar el cambio. La metáfora del libro viene a ser algo como que si el queso se mueve, te muevas tú con el queso. No te quedes lamentando que el queso desaparezca, ve a por él de nuevo. En el caso que nos incumbe, la metáfora nos dirá que lo que hacemos es comer queso en mal estado a pesar de que nos sentará mal. El buen queso está en otro lado, pero nosotros insistimos en roer el podrido.

Todos tenemos ese tipo de pasado del que evitamos desprendernos, como un juego personal contra ti de tira y afloja; como la mayoría de los problemas en la vida, que sólo te incumben a ti aunque impliquen a los demás. A veces es un juego divertido en el que te ríes de ti mismo sabiendo lo que se avecina, otras es un juego desesperante en el que consigues que tu pasado te persiga porque así lo has querido. Cuando ya tienes práctica lo alejas y acercas a partes iguales, y cada vez que ves venir ambos te resigna: has conseguido que tu estómago tolere el queso rancio. ¿Lo malo? Todo. ¿Lo bueno? Nada. Estancamiento. No se puede uno enorgullecer de avanzar por el mar arrastrando un ancla por el fondo.

Me atrevo a decir que todos arrastramos algo del pasado sin querer, una carga sobre nuestros hombros que está pero no se deja ver, una compañía agónica por el camino que se ríe de ti sin saberlo. Nuestra paranoia particular sacada de ninguna parte. Supongo que, a pesar de todo, no podemos quejarnos de lo que elegimos. Algunos arrastran el pasado porque tienen personalidad débil, otros porque no saben cómo evitarlo, otros encontramos algo excitante en hacerlo por nuestra naturaleza masoquista y, los mejores, no arrastraránnada. Ellos son los auténticos orgullosos de su camino e incluso varios ni siquiera lo sentirán. Eso ya es lo de menos.

Ser importante

16 agosto 2014
A veces hay personas en tu vida que son importantes. El primer dilema que te puedes encontrar ante esto es: ¿qué es ser importante? Supongo que para algunos ser importante es una cosa, y para otros puede que algo totalmente distinto. No creo que la mayoría nos pongamos de acuerdo para hacer una buena definición de importante, de ésas que se sienten y no que vienen en un diccionario. Sin embargo, probablemente, aunque una persona no comparta contigo la definición de importante, entenderá por qué motivos una persona es importante para ti. Es lo bonito de la importancia, es capaz de transmitirse a quien sea.

La definición de alguien importante para mí es un muy extensa y variada. Una persona importante es alguien con el que no podrías vivir tu vida, alguien que sabes que si no está presente, hace que tu mundo cambie de forma significativa. Si esa persona no está tu vida cambia radicalmente, no es algo que se te pueda ir pasando conforme los días se suceden, es algo que notarás siempre.

Vivir lejos de esa persona no es un impedimento para que sea importante o no. Otra de las cualidades que creo debe tener una persona importante en tu vida es alguien que aunque desaparezca, aunque no la veas nunca y no sepas nada de ella durante meses o años, sigue estando presente de alguna manera. Puede ser mediante algún recuerdo nostálgico o también si cuando, tras mucho tiempo de inexistencia, tan solo su aparición o algún comentario – un mismo hola – te hace sonreír o hace que los recuerdos y sentimientos te golpeen sin quererlo.

A pesar de lo bonito que debe ser tener a alguien importante en tu vida, tan bueno como malo puede llegar a ser. Supongo que sólo las personas importantes serán capaces de crearte los peores males en la vida, hacerte pasar malos momentos que te duren mucho tiempo o angustiarte porque desestructuran tu vida queriendo o no. Hay veces que es necesario asumir que lo malo que te pueda tocar por tener a alguien importante en tu lado es algo con lo que debes vivir con tal de tener la experiencia de la importancia. Y es que no creo que sea mejor olvidarse de tener a alguien importante contigo con tal de no pasar angustias.

Rara vez me paro a pensar en estas cosas, supongo porque tengo personas importantes en mi vida que, por suerte, no me dan quebraderos de cabeza; las pocas que sí lo hacen son rápidamente suprimidas de mi cabeza para que no me angustien más tiempo del necesario, bastante lo harán ya cuando reaparezcan. Aún así, en ocasiones sí me paro a pensar en si habrán personas en este mundo que no tengan a absolutamente nadie importante en su vida. Me imagino que sí, lo que no logro imaginarme es cómo debe ser. Como seres sociables que somos entiendo que, aunque sea para malas, siempre es mejor tener a alguien importante que no tener nada.

Gracias por confiar en Movistar

01 julio 2014
Llevo escuchando este mensaje sin parar durante este día y medio. ¿Motivo? Más les vale que me repitan que tengo que confiar en ellos porque sus actos no lo demuestran en absoluto. El mundo de las redes es algo curioso. Tan curioso como que no te funcione el WiFi en casa, llames a Movistar y terminas con un parte técnico y sin red, ni WiFi ni cable (y da gracias que de rebote no te quitan los datos del móvil por la incompetencia).

Pero como todos sabemos ya, Movistar (y supongo que el resto de líneas telefónicas) arregla las cosas de manera muy sencilla: viene un técnico a casa y te cambia el router. Listo. Con eso se lleva todos los fantasmas y ratones muertos de tu router como si fuera la panacea. Tan práctico como que te saquen un riñón y te metan otro, a ver si así todo sale a pedir de boca.

Me ha durado la alegría de mi conexión WiFi aproximadamente una hora. Lo justo para que el técnico ya haya llegado a su casa sabedor de haber hecho un buen trabajo sin ser consciente de que por detrás estoy metiendo otro parte técnico porque, sorpresa, vuelvo a no tener WiFi.

Lo bueno de los técnicos de Movistar es que se llevan bastante mal con los de atención al cliente. Normal, teniendo en cuenta que estos últimos son unos completos incompetentes y ellos por lo menos vienen a casa y toquetean un par de cacharritos. Creo que la diferencia entre lo que hacen los técnicos de Movistar y yo es que ellos pueden traerme muchos routers gratuitamente, y yo me tendría que movilizar y pagar por uno de ellos en una tienda.

El estado actual de mi línea es: funciono… O no. Y debo dar gracias por ello, por lo visto. Todo volvió a la normalidad de forma esporádica hasta que hace un día volvió a fallar el WiFi, para que no me relajara en mi ambiente tecnológico doméstico. Mi estado actual es: con un cable de red en la mano. Y así me encontré ayer para sacar las entradas de la TLP. Pegada al mueble del salón como si se me hubieran caído mil euros por detrás, con el cable bien sujeto al portátil y rezando porque los problemas en mi línea se hubiesen reducido definitivamente y, al menos, sólo al WiFi y no incluyesen una línea con tendencias a caerse eventualmente.

Lo bueno de mi red es que es autosuficiente. Falla y si al día siguiente me voy de casa, cuando vuelvo está arreglada por ella sola. Ha decidido confiar en sí misma, que gente confiando en Movistar hay mucha y, por desgracia, ellos no saben que es la confianza más desperdiciada de toda su vida. Gracias por confiar en que hay gente que confía, porque los muy escépticos como nosotros estamos esperando a ser unos genios de la tecnología para hacernos nuestra propia línea.