Arriba

sábado, diciembre 10, 2016 0 Comments


Hoy hay que mirar las cosas desde arriba. Cosa es una palabra que repito mucho, pero no se me ocurre, o mejor dicho, no creo conveniente escribir cualquier otra para referirme a tantísimas cosas (vaya…) a la vez. Hoy hay que mirar todo desde arriba, quizá, o el mundo de manera figurada. Hay que mirar el entorno, a las personas, los movimientos, los cambios, los trenes que pasan en dirección contraria a la que tu llevas, como la vida... Hoy hay que mirar tanto y tan rápido, porque no se puede pasar uno la vida mirando, que te mareas por querer abarcar tanto espacio y contenido. Hay que mirar porque nunca sabes dónde encontrarás lo que te sirva para este día: una pequeña caseta en mitad de un río que te diga lo que hacer; una torre de electricidad en mitad de un bosque, que está mirándolo todo desde arriba preguntándose siempre qué hace ella ahí en medio; una estación de meteorología con su anemómetro de cazoletas dando vueltas, queriendo medir el viento.

Hay que mirar las cosas desde arriba para no perderte lo que hay en todas partes. Porque igual si miras de lado lo escondido por detrás pasa desapercibido, porque si miras desde una esquina puede que sólo veas sombra. Desde arriba seguramente no veas lo que se encuentra muy debajo, pero hoy no hay que mirar cosas pequeñas, no hay que fijarse en lo que sube desde lo más profundo para llevárselo todo de un soplo. Hay que mirar las cosas que se dejan observar desde arriba, las que levantan la mirada y te guiñan un ojo, las que tiritan si hace frío y se frotan las manos heladas.

Hay que mirar hacia arriba cuando miremos las cosas desde arriba. Porque son "abajos" elevados que tienen otra sensación, no son peligro y malignidad que te acecha desde lo profundo, son todos que han subido porque abajo se les quedaba grande, porque todos sabemos que arriba siempre se está más estrecho. Lo bueno de mirar arriba desde arriba es que lo ves todo echando sólo un vistazo. Arriba se está bien y nada te va a decir algo nuevo, aunque siempre hay excepciones, pero con mirar rápido puedes captar lo interesante y necesario sin perder tu tiempo de mirar abajo. 

Por eso supongo que todo quiere estar arriba, cuanto más alto mejor. Dios está en el cielo, al igual que los pájaros, las nubes, los aviones. La gente cuando se muere quiere ir hacia arriba, porque dicen que por abajo hay mucho espacio pero no es para nada acogedor. Aunque también quieren estar arriba cuando viven, es algo extraño, seguramente sea porque todo el mundo sabe que arriba se está mejor. Lo malo de estar tan arriba, vivir arriba, mirar hacia arriba, pesar hacia arriba, andar hacia arriba… es que, si te caes, es lo último que harás.

Foto: toko

Ruth Salinas

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