Gominolas World

  • Home
  • Features
    • Shortcodes
    • Sitemap
    • Error Page
  • Seo Service
  • Documentation
  • Download This Template

CATEGORY >


{Cosas que descubro}

Rcorriendo el camino de mi personalidad me he perdido. Me he descubierto poniendo cara de idiota al ver un bebé por la tele, sufriendo cambios de humor demasiado drásticos, estando tranquila cuando me creía deprimida (y sin darme cuenta). Ayer estaba furiosa, un momento en el que, sentada en la mesa, di un golpe de impotencia y dejé la comida fría en los instantes de reflexión que siguieron. Y luego, casi al instante de descubrir que todavía tenía comida en el plato, cayó sobre mí una depresión de las que abrumen con sus siguientes efectos secundarios: ahogo, rendición, llamada a mamá y una tarde en la que mis días silencioso se recuperaro en una extensa conversación. Me creí deprimida todo el tiempo que siguió, haciendo tarea con una mustia merienda, una mustia cena y la visión de una serie con el pijama ya puesto y las mantas hasta el cuello. Esta mañana, más de lo mismo, pelea de lentillas incluida.
Pero ahora mismo, en los instantes en los que escribo con la firme sospecha de según quienes de estar haciendo un diario (como sucedió con mi libreta el día que tuve la gran idea el curso pasado de llevarla a clase), me siento bien. No bien de estar feliz, tener una vida perfecta e ir con una sonrisa en la cara; sino bien de estar en paz con uno (porque con otro...), tranquila y preparada para todo lo que venga. Supongo que en parte este éxito se debe al inminente reencuentro con un familiar, a la realidad que estoy obligada a vivir, o porque simplemente me he rendido y ya no me quejo de las injusticias del mundo, me limito a pensarlas y a actuar sólo cuando haya una solución 100% libre de errores.
Y si nos ponemos tiernos y hablamos con total sinceridad, continuaremos conversano de lo que me doy cuenta ahora mismo. Este momento ya lo he vivido muchas veces y miles de personas (quiero creer) y es el momento en el que se desarrolla repulsión hacia una persona. Vi un día en El Hormiguero, según la hija de Punset, que las personas sólo necesitan 10 segundas para saber si una persona les gustará (de cualquier manera) o no. Definitivamente no dija nada de que luego sólo hacen falta 3 segundos para saber que esa persona que te gustó (de cualquier manera) ya no te gusta. Curioso, ¿eh?. Es más rápido el desprecio que el aprecio. Y es otra de las cosas de las que no te das cuenta, porque estás tan feliz charlando con alguien y a la primera de cambio la miras con desprecio.
Más cosas a descubrir: la necesidad de perdón. Yo creía que sólo era cosa de mi vecino, el pedir disculpas constantemente, pero aquí en Madrid quieren creer todos que son muy educados. Pedir perdón por todo le resta credibilidad, sobre todo si lo haces hasta por dar los buenos días. Quiero creer que es por mi aire enfadado y la gente cree que todo me molesta, pero si llego a comprobar que esto sucede con cualquier tipo de personas empezaría a peocupar seriamente por dos motivos. El primero, que las personas se disculpen sin sentir culpa; y el segundo, que me miren mal por no disculparme cuando hago lo mismo que ellos pero con sinceridad.
Los alumnos (o es posible que sea un efecto generalizado) tenemos la capacidad de contorsionarnos en la silla, haciendo maniobras de bostezo, cogiendo un lápiz que está en el suelo por la derecha, desde la izquierda, poner los pies en situaciones extrañas y esconder el móvil a base de peripecias. Pero luego no podemos tocarnos los dedos de las pies con las manos y de pie. ¿Cosas de alumnos o de flexibilidad?
He descubierto, tras 18 años, qé sentían mis compañeros de clase cuando por no entender a un rprofesor suspendían. Yo no entendía a muchos profesores, pero sí a los libros, a Google y otros apuntes. Pero cuando lo que te tienen que explicar es completamente nuevo, es imposible de aprender con un libro que no explica y el profesor es como el librom la combinación es suspensiva. Mientras los que fracasaban triunfan, o que triunfaba fracaso y ver que los fracasadores (fracasados no es apropiado) pueden lograrlo, ahora que yo lo soy ellos me infunden ánimos. Y eso lo he descubierto mientras lo escribía. Tener a un profesor de física que se va por la tangente es un colmo o una ironía, pero sin duda es un sinsentido que dos personas hagan la misma pregunta y él explique otra cosa. Por supuesto, si luego tienes unas ideas felices ya está resuelto, y pobre de ti si eres un infeliz o si tus ideas están de malhumor en el examen.
Estoy triste otra vez, o pensativa, no sabría definirlo. Es la dicotomía de felicidad-tristeza con la que debemos convivir, por si alguien se pensaba que los okupas vienen de la pobreza. Pero como ya me empiezo a desgastar, lo dejo para la siguiente entrada, en la que espero dejar los descubrimientos para los exploradores o Julio Verne y centrarme en volver a ser lo que era, que ya vale de descubrimientos por una mañana.
Share on:

{Lo que nunca nos han dicho}

Hay muchas cosas en la vida que nunca nos dicen. Hay muchas cosas que siempre queremos oir, no de alguien en concreto, sino de personas en general; ese tipo de cosas que te gustan, que sabes que concuerdan contigo, que necesitas de los demás, y que marcan la diferencia entre una persona cualquiera y otra que te dice esas cosas.
Pero hay veces que, simplemente, pasa la vida sin que nadie nos diga nada de lo que queremos oir, de aquello que sin saberlo nosotros mismos nos ilusionaría de repente, como si nuestra mente lo estuviera esperando, como si una idea surgiera de la nada y te ayudara a resolver un pequeño puzzle que creías terminado. La vida pasa de esa manera y como no nos damos cuenta, no echamos de menos aquello que nos gustaría que nos dijeran.
Y cuando todo está solucionado, tu vida sigue y está todo estructurado, encuentras a alguien que te dice lo que querías escuchar. Te das cuenta de que eso te gusta, de que lo estabas esperando, pero que esa persona no entra en tu mundo encuadrado, que no tiene el derecho de romper la estequiometría de tu ser. Es alguien, conocido o no, que no entraba en ese espacio reservado para quien tenía que decir aquello que siempre queremos oir.
En ese momento dos circunstancias son obvias. La primera, que descubres qué era aquello que querías oír. Puede ser cualquier cosa, no tiene que ser algo trascendetal, romántico, indecoroso, o de relevancia personal. Puede ser un simple comentario, una anéctoda no apropiada, una frase aburrida. La segunda, que esa persona ya no puede ser cortada con el patrón anterior. Ahora esa persona tiene un significado diferente, es aquella que tras muchos años ha conseguido que te des cuenta de todo y se merece una distinción, un título honorífico en tu espacio personal, te guste la persona o no.
Hay veces que queremos que ciertas personas nos digan según qué cosas. Esperamos, y esperamos con plena conciencia de ello, que alguien, no cualquiera, alguien que hemos determinado, nos diga algo que nosotros hemos ideado, una frase, una palabra que está en nuestra cabeza (ya no en la suya). Esas cosas nunca nos las han dicho, sino que nos las hemos dicho a nosotros mismos. Hemos esperado algo que queríamos y lo hemos conseguido, nuestra mente ha conectado, transmitiendo el pensamiento a quien tenía que verbalizarlo.
Son aquellas cosas, las que no piensas tú sino la otra persona, aquellas que esa persona no sabe que van a tener ese efecto, las palabras importantes que no se reconocen como tal, ésas, son lo que verdaderamente nos tienen que decir.
Share on:
Sin duda alguna, esta es la primera vez que voy a hacer publicidad sin ninguna remuneración aparente. Siempre he sido partidaria de pensar que la literatura debería mover el mundo, y que nosotras, las personas, debemos mover la literatura. Ahora es mi turno.
El Blog Espiral de Letras propone un concurso para ganar el libro "El último deseo" de Andrezj Sapkowsi. Os dejo las bases y la forma de conseguir puntos (forma de ganar) y luego hago unos comentarios.

  • Concurso sólo para España (se hará un concurso internacional)
  • Se sortea un ejemplar de "El último deseo" de Andrezj Sapkowski
  • El concurso estará abierto desde el 16 de octubre hasta el 9 de Noviembre
  • El ganador se anunciará al día siguiente, es decir, el 10 de Noviembre
  • Debe enviarse un email a espiral-deletras@hotmail.com, un archivo adjunto Word con el asunto CONCURSO EL ÚLTIMO DESEO y los siguientes datos: Nombre y apellidos, dirección y correo electrónico (tiene que ser personal, ya que será donde se reciba la información en caso de ganar). Sólo participantes residentes en España.
  • En el mensaje, además del adjunto, se añadirán los links que verifican los puntos, el nick bloggero y url blogger.
PUNTOS QUE SE DEBEN CUMPLIR PARA PARTICIPAR
  • Ser seguidor del blog Espiral de Letras
  • Comentar en la entrada referente al concurso del mismo blog
PUNTOS OPCIONALES QUE DAN VENTAJA
  • Hacer promoción del concurso en el blog
  • Promocionar via twitter, facebook, etc.
  • Llevarse el banner del concurso al blog
Sin duda, animo a todos a que participen, porque el premio merece la pena y porque no cuesta nada.
Share on:

{Preferente}

Se puede encontrar de todo en la clase preferente. No me refiero a la diversidad de los hombres con trajo, que son todos del mismo talle pero con matices en el comportamiento, sino a una variedad dentro del arquetipo de "gente preferente". Porque una puede pensar que en la clase preferente sólo va a encontrar a hombres de negocios, a mujeres con perlas en el cuello, mujeres con traje y peticiones extrañas a los azafatos, pero no, hay mucho más que eso (porque obviamente lo mencionado ya está presente). También se puede encontrar a un joven con pinta de deportista, un metalero con una camisa decorada con machanguitos dignos de Tim Burton, a un niño histérico (pero histérico como un empresario sin cruzar en rojo), a un hombre lector de Stieg Larrson, y a mí, por supuesto.
Puede que yo sea el colmo de la clase preferente porque soy tacaña, no gasto un duro, soy más basta que es esparto y, probablemente, mi estilo no pegue con el enmoquetado. Pero aquí estoy, sentada en un asiento que me quiero llevar a mi casa, con un periódico de persona crítica, con unos auriculares que no son los míos (y gratis), bien cenada (y no con el bocadillo de mi abuela), con un bombón en la mano y sintiéndome una más de este mundillo preferente.
Quien me iba a decir a mí que la tecnología también evolucionaba a los privilegiados. El tren carraca en el que fui a Barcelona y su clase preferente pueden quedarse en el rincón más hundido de la tierra, si lo comparamos con el preferente del AVE. Por suerte, a una le queda la sensación de que el agujero del bolsillo está recompensado con creces. Porque tanto dinero no es lo mismo sin una azafata que reparte toallitas calientes. ¡Por favor! Faltaría más.
Está claro que, con toda seguridad, no volveré a viajar en preferente. No porque no viaje en AVE, sino porque el billete de turista, por poco in que sea, no hace que el dinero de tu bolsillo esté out.
Una cosa sí tengo clara: el tren de 9 horas, turista, litera o preferente, pueden seguir quedándose en el rincón que mencioné antes.
Otra cosa digna de mención es el buen gusto que tienen los de la radio del AVE. Oye, todo sea dicho, una música muy marchosa y original (y no es ironía). La película nocturan: "Napoleón y yo" tenía pinta de ser un bodrio. Al final, después de todo, fui un bodrio entretenido.
¡Espera! Acaban de poner Justin Bieber en la radio. Retiro lo dicho: la radio apesta. Al final me pasará lo que con los Jonas Brothers, los escucharé por inercia y porque mi iPod conozca un poco el mundo.
Y entre que dudo si me puedo llevar los cascos o no, llego a mi destino y escucho las noticias, abriré mi bombón (Lindt, por supuesto) y levantaré el meñique mientras lo saboreo. Porque esto de la preferencia se sube a la cabeza y ya hasta pongo cara de oler heces al pensar que tengo que coger el metro. En definitiva, me queda pensar que no está tan mal, porque ya sabéis: "de Madrid al cielo".

P.C: la odisea de mi mente al tocar la hora de repartir la cena y decidir si coger o no la bandejo por si había que pagar (una que se acostumbra a los suburbios) no tiene precio.
Share on:

{Airplanes *like stars*}

Esta canción tiene mucho que inspirar. Obligatoriamente, en mi etapa de búsqueda de imágenes para publicar entradas, escribí en inglés aquello que quería encontrar. Miles de fotografías relacionadas con el tema, todas inspiradas en una única canción "Airplanes" by B.o.B. & Haley Williams (Paramore), con la colaboración en una versión de Eminem.
Hoy buscaba aviones, los miraba pasar por el cielo, y reflexionaba acerca de aquella pregunta que todo el mundo me hace. ¿Por qué aeronáutica? Es cierto que hubiera disfrutado haciendo Ingeniería Industrial, pues mi rama es la Tecnológica (específicamente industrializada) y que la Mecánica también me hubiera resultado apasionante. Pero, a pesar de que ahora caigo, inconscientemente yo sabía que la Aeronáutica tenía que ser lo mío.
No me gusta volar, es lo típico que te suelen decir, que estás siempre en las nubes. Pues no, soy bastante soñadora pero tengo los pies en la tierra. No miraba a los pajarillos y pensaba: "yo también quiero volar". No me subo a un avión y lo miro con pasión, intentando descifrar todo lo que en él se contiene (si bien es cierto que ahora sí los miro, pero con detenimiento crítico). Se podría decir que no tengo ninguna de las ilusas ilusiones que tiene cualquier aeronáutico que se precie para estar motivado a cursar el infierno que se encuentra en su interior.
Me gustan los motores, y considero que los motores en aviación tienen un amplio potencial evolutivo, se puede experimentar mucho con ellos, tienen un campo de investigación muy extenso, así como práctico. Los motores entran dentro de la Tecnología Industrial, los motores entran dentro de la aeronáutica, y no sé si sirve como excusa o no, pero es suficiente como para que curse esta carrera.
A las personas les gusta volar. Muchas personas sueñan con tener alas como los pájaros, no tienen miedo al subirse a un avión, miran el cielo con ansiedad y con ganas de compartirlo con todo lo que en él se encuentra. Yo no tengo esos sentimientos, pero sí tengo la necesidad de sentirme bien sabiendo que esas personas cumplene sus sueños porque yo colaboro en ello. Y entre que los motores de avión me apasionan, entre que puedo colaborar en algo que llevo haciendo toda mi vida: el ir a visitar a mi familia porque hay aviones que me lo permiten; y entre miles de pequeñas cosas que, no sirven para determinar la aeronáutica como vocación pero si como gusto, estoy decidida a llevar esta carrera hasta las últimas consecuencias, y a esforzarme lo indecible para conseguirlo.
Ahora que mis vacaciones están llegando a su fin, no puedo negar que han sido una de las mejores vacaciones que he tenido. Porque he podido estar con mi familia, que es necesario cuand hace un mes que no veo a nadie, y porque a pesar de que he estado todas las tardes y noches haciendo tareas y estudiando, lo he hecho sin pensar ni un instante: "madre mía, que pereza. Ahora tengo que hacer esto y lo otro".
Y quieras o no, si haces las cosas con gusto, algo de vocación debe de haber. Y si no, que un avión me la traiga por el cielo, o que una estrella desde el espacio me la dispare.
Share on:

{Hombres con traje}

Hay algo misterioso en los hombres con traje. Es una sensación extraña, un apercibimiento inusual, es "algo" en el sentido más visceral de la palabra. Vivir en Madrid supone que (por ir en metro no porque sea algo especial de Madrid) todas las mañanas vea hombres con traje. Me siento privilegiada por el hecho de que mi línea pase por Sol, Plaza de España, Moncloa...y todos esos lugares repletos de oficinas, empresas y grandes edificios donde van a parar todos los hombres con traje. En ocasiones, a la vuelta, también cojo esa línea y puedo deleitarme con un exceso de hombres con traje.
Me encantan los hombres con traje. Un hombre tiene una pinta más elegante si va con traje, parece importante, inteligente, sofisticado, prometedor. El traje te incita a pensar que ese hombre no es una persona normal y corriente, que su comportamiento distará del resto de la humanidad. Y, por ende, te pones a analizar su forma de actuar.
Por normal general, la mayoría de los hombres con traje no se sientan en el metro. Van siempre de pie, dispuestos, como si el traje se les fuera a arrugar, a manchar, o si vieran indecente sentarse y conseguir así que otra persona no pueda ocupar ese sitio. En ocasiones ves alguno que se sienta, y mira a izquierda y derecha con cara de culpabilidad y picardía, como si fuera un pequeño atrevimiento lo que acabase de hacer.
Hombre con traje no es sinónimo de hombre con maletín. Los hay a pares que van con su mochilita, en ocasiones más cantosa que en otras. Un hombre con traje gusta más con maletín, pero dependiendo de la mochila también puede seguir siendo elegante, sin perder un ápice de su encanto.
La compañía de los hombres con traje también es bastante peculiar. Por las mañanas los suelo ver solos, impacientes, esperando a llegar a su destino y comenzar la jornada laboral (independientemente de su trabajan mucho o poco). A la tarde, cuando cojo mi línea, puedo disfrutar de ver algunos hombres con mujeres, refiriéndome a mujeres por sus parejas. Y, para sorpresa de todos, no van acompañados de mujeres con traje. Ya muchas veces son las que he visto a estos hombres acompañados de chicas vestidas de manera informal, con su mochila escolar (o universitaria para precisar) y sus rebecas para el frío y vaqueros desgastados. Los hombres con traje gustan de ser hombres con traje, pero no parecen tener especial interés en personas que son como ellos, que también tienen traje. No, es preferible un poco de diferencia, de polaridad, de yo visto formal y tú informal para que la relación funcione.
Y, a veces, ambos se bajan en el mismo sitio y otras veces se despiden a mitad de camino. En esas veces, tras un beso de despedida, el hombre con traje suele mirar a su alrededor para comprobar que nadie es tan osado e indiscreto de adentrarse en usu intimidad, y sigue su camino con su porte elegante y recuperando la compostura, volviendo a su frialdad y escondiendo su amor.
A veces veo algún hombre con traje solitario, que se asoma por la ventaja de la normalidad, y mira a los otros pasajeros del metro. A veces miran a aquellos que, tras hacer una parada, se meten en el metro. A veces una de esas personas soy yo. Y es entonces cuando contemplo a los hombres con traje, y no dejo de hacerlo hasta que se bajan, para seguir admirando al siguiente, y al siguiente...
Share on:

{Dos palabras}

Tengo dos palabras preparadas para ti. Palabras que probablemente ya te haya dicho, pero a las que nunca le he dedicado el tiempo suficiente.
Hoy me he sentido acorralada, me ha desgarrado la sensación de saber que la sociedad, la vida cotidiana y los quehaceres de mi ocupación me impiden centrarme en esa parte de mi mente que se perdía por las historias macabras y las escenas inventadas. Me gustaba saber que podíamos imaginar parajes, que podíamos pensar en un mundo equivalente que nos unificara en un mismo lugar, crear nuestro búnker particular donde sólo nuestras miradas y la música conformaran la inmensidad del aire que nos rodeaba. Y hace mucho que no pienso en nuestras canciones, en nuestros encuentros inventados, en tus pensamientos en letra alta (no sé si en voz), en tus acciones escritas.
Me siento como alguien que lleva demasiado tiempo viviendo en una ciudad: harta del aire nocivo, de la opresión de miles de habitantes que te rodean en un abrazo abrasivo, en la soledad intermitente y en los medios intermitentes de una posibilidad. Y hoy, aunque simplemente sea en estos minutos en los que soy sabedora de que no te tengo cerca, en que muchas veces no lo quiero, y en que en los momentos en los que eso se produce te quiero alejar; hoy sí quiero dedicarte enteramente esas dos palabras. Sin postdatas, sin despedidas, sin sentido. Simplemente dos palabras, que espero que ya sepas.
Share on:
  • ← Previous post
  • Next Post →
  • Este blog está lleno de ideas que se me pasan por la cabeza. La intención (la mayoría de las veces) no es ofender.
  • Hola, mi nombre es Ruth y soy ingeniera aeronáutica, residente en Madrid (España)
140x140

Ruth Salinas

Founder of the website
Facebook Twitter Instagram Spotify
Labels
  • Abril
  • Adiós
  • Año
  • Cambios
  • Diciembre
  • Enero
  • Sentimientos
latest posts
latest comments

Popular Posts

    Cheshire Cat (Gato Risón) Cheshire Cat (Gato Risón)
    no image Transhumanismo
    Igual no somos tan brillantes Igual no somos tan brillantes
    no image School Days
    no image Vivir en la parra
    no image Un año y once meses
    Crazy La La Land Crazy La La Land
    No me malinterpretes... No me malinterpretes...
    no image Hobbies malos
    no image Cuando quieres matar a alguien
Powered by Blogger.

Contact Form

Name

Email *

Message *

Este blog está creado para expresar mis ideas y compartir mi vida y mi forma de pensar. No dudes en compartir tus pensamientos conmigo y en darme feedback por las redes sociales.

Facebook Twitter Instagram

Gominolas World

  • Home
Created By SoraTemplates | Distributed By MyBloggerThemes